04 agosto 2011

DEBERIAMOS RECORDARLOS.


“Raras veces las personas que los delincuentes arrancan de la vida de familiares y amigos tienen rostro para quienes no las conocen. Por eso en la mayoría de los casos, los asesinados no quedan fijados en nuestra memoria por sus rasgos faciales, ni siquiera por su nombre. No hay marchas callejeras en su homenaje, y sus seres queridos lloran su pena en silencio en soledad. No es el caso, para mi de Silvana De Leon, asesinada la semana pasada en su casa de la calle Larravide, en circunstancias todavía no aclaradas. Nació cuando yo tenía 15 años. Vivía frente a mi casa, en los Portones de Carrasco. Compartí la alegría de sus padres y de sus hermanos Pablo y Verónica cuando nació. La vi crecer hasta que la vida nos fue separando cuando era una adolescente. Como sus hermanos, como su madre, como sus amigos, yo también lloro su muerte y exijo justicia”. Así comenta el periodista Graziano Pascale la muerte de Silvana De León en su muro de facebook.



Me pareció interesante compartir este acertado comentario de Pascale porque ayuda a pensar el problema de la inseguridad y la violencia desde otra perspectiva, la humana.

Mientras el sub secretario del Ministerio del Interior, Jorge Vázquez, debate con el senador Pedro Bordaberry sobre tenencia de armas; mientras algunos ciegos no ven – o no quieren ver – la urgente necesidad de que las autoridades hagan algo para frenar la ola delictiva que nos afecta a diario; mientras los homicidios, las rapiñas violentas y con ellos el miedo de la gente crece y se acumula; mientras los ciudadanos apelan al recurso de las firmas para hacerse escuchar; mientras la población conoce nombres o apodos de los delincuentes más famosos, y ese grado de conocimiento nunca es causado por su recuperación, sino por su reincidencia en el delito; mientras los diarios van acumulando kilos de papel y litros de tinta en sus páginas policiales; mientras el impacto de una nueva muerte injusta se superpone a la de ayer y mañana un hecho de sangre nos hará olvidar de la víctima de hoy…; mientras todo eso ocurre los delincuentes de la peor clase van haciéndose famosos por el peso de sus maldades, y ayudados por programas de televisión que les dan espacios para que “expliquen” qué los llevó a actuar así o intenten justificar su accionar.

Mientras tanto, los muertos se olvidan junto con sus familias y seres queridos. Como si la vida, el derecho a vivir que le quitaron, como si el sufrimiento de quienes lloran su ausencia no fueran importantes.

Todo recordamos al tristemente célebre “Pelado Roldan”, pero ¿cuántos nos acordamos del nombre de su primer víctima en aquella vinería de Gral. Flores en la década del 90? ¿Cuántos taxistas, almaceneros, guardas o choferes de ómnibus y repartidores en una larga lista son recordados por el común de la gente? Me atrevo a decir que fuera del vínculo familiar o de amigos, las víctimas mortales de la delincuencia son olvidadas en cuestión de días, mientras que sus verdugos se convierten en una suerte de allegados a todos, al extremo que cuando un periodista escribe o dice determinada cosa de “El Ricky” todos recordamos quién es, o al menos vinculamos su apodo a un historial de violencia y muerte. Lo mismo podríamos decir de “El Rambo” entre muchos otros.

Y mientras estos personajes crecen en el conocimiento popular y están presentes en la memora colectiva, sus víctimas se desfiguran, como si fueran una suerte de entelequia, como si no tuvieran cuerpo, rostro, alma ni nombre; como si nadie los extrañara, como si sus hijos no necesitaran de sus besos y abrazos…

Liber del Fuerte.

4 comentarios:

Tulio Peralta dijo...

Es importante ocuparse de los derechos humanos de las víctimas de la delincuencia. Lo mejor que podemos hacer es no quedarnos quietos. Está claro que disminuir la edad de imputabilidad no es la solución total, pero es algo. Y lo más importante, es una oportunidad para expresarnos.
Tulio Peralta.-

Liber del Fuerte dijo...

Como Tulio no creo que la baja de edad solucione el problema de fondo pero ¿qué otra cosa podemos hacer? El gobierno ha desechado todas (o la gran mayoria) las propuestas de la oposición en materia de seguridad e ignora que los ciudadanos tienen miedo.
Además si los delincuentes tienen derechos humanos, ¿por que no valorar tambien los de sus victimas que ademas de ser humanos son los que sacan el país adelante?

Vslentina Catalina dijo...

Yo si me acuerdo del asesinato de la vineria tanto Pablo como su familia eran mis amigos crecí con ellos Pablo era la persona más dulce del mundo eso nos destrozó a todos no lo vamos a recuperar va a vivir siempre en nuestros corazones.

Vslentina Catalina dijo...

Yo si me acuerdo del asesinato de la vineria tanto Pablo como su familia eran mis amigos crecí con ellos Pablo era la persona más dulce del mundo eso nos destrozó a todos no lo vamos a recuperar va a vivir siempre en nuestros corazones.

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