12 agosto 2011

TEXTO DE URUGUAY MERICA APORTA LUCES SOBRE LA MUERTE DE LIBER WALTER ARCE RISOTTO.

En el marco del XVI Congreso Latinoamericano y Caribeño de Estudiantes (CLAE) que se está desarrollando en Montevideo (ver artículo del 09-08-2011 en este mismo blog), y en el cual ayer participó el presidente José Mujica y la intendenta Ana Olivera, en el día de hoy los estudiantes participantes marcharán por sus “mártires”, partiendo a las 18.30 de la Universidad de la República, hasta el Palacio Legislativo.



Desde hace muchos años agosto es un mes especialmente activo a nivel estudiantil, sobre todo a partir del 14 de agosto de 1968, fecha en que muriera el supuesto estudiante Liber Walter  Arce Risotto en un manifestación en la zona de la Facultad de Veterinaria.

Sobre la muerte de Arce Risotto solo se conoce la versión que los militantes de izquierda han querido dar. Hace unos años el oficial principal retirado Uruguay Mérica Lemes escribió el texto titulado “Tupamaros. La Hipocresía Total. Relato de las vivencias de un agente de policía durante la lucha contra la sedición” en la que cuenta, como lo expresa el sub título del documento, su experiencia como policía ejecutivo en la lucha contra la subversión tupamara. Material que publicó parcialmente en el matutino La Mañana, y que antes de fallecer el 17 de agosto de 2005 me hizo llegar con el mensaje de que yo sabría qué hacer con él.

Dadas las lamentables circunstancias actuales en las que se desarrolla un congreso pro castrista con el aval y el apoyo del gobierno, cuando estamos a horas de un nuevo aniversario de la muerte de Arce Risotto y a cinco días de la muerte de Uruguay Merica, en busca de la verdad y en homenaje a Merica, comparto con ustedes el presente artículo, que estoy seguro dará luz a una verdad que nadie dice, no  quieren decir.

En el capítulo IV (El Horror de la Manipulación de la Juventud) del trabajo citado, Uruguay Merica dedica un amplio espacio a la muerte Líber Arce.

Al respecto narra que aquel 14 de agosto de 1968, sobre las once de la mañana, la seccional Novena es avisada por varios vecinos que en la zona de la Facultad de Veterinaria “un grupo de 200 o 300 personas estaba armando barricadas con quema de cubiertas y apedreas los vehículos que circulaban por la Avda. Larrañaga. Desde la comisaría se dispone que concurran tres agentes a cargo del oficial ayudante Enrique Tegiachi en un jeep (…) con la orden de apostarse en las cercanías para observar sin intervenir, e informar”.

Recuerda Merica que en aquellos tiempos la policía “carecía de escudos, cascos y varas y el único elemento que tenían para  su defensa personal, era su arma de reglamento”.

“Al llegar al lugar, los cuatro policías fueron recibidos por una lluvia de piedras y otros objetos como trozos de varillas de hierro que arrojaban con hondas, y cercados por los revoltosos debieron protegerse detrás de árboles, al tiempo que exhortaban a la turba a dispersarse, la que cada vez se exacerbaba más, por lo que el chofer del jeep regresa a la comisaría para informar” sobre la situación.

“En determinado momento el oficial es derribado de una pedrada que le hace perder su gorra y al reincorporarse nuevamente un proyectil da por tierra con él. En esas circunstancias, percibiendo  que la agresión contra él tuviera graves consecuencias para su integridad física que incluso estaba corriendo riesgo de vida, desenfundó su arma de reglamento y advirtió que haría uso de la misma y al persisitir los desaforados en su atropello, efectuó un disparo desde el piso, que hirió a quien resultó ser Liber Walter  Arce Risotto el que fue trasladado por un vehículo particular al Hospital de Clínicas dejando de existir al día siguiente en ese nosocomio. Apenas sucedido el hecho se había enterado al entonces titular del antiguamente denominado Juzgado Letrado de Instrucción de Primer Turno, quien había ordenado que los policías actuantes permanecieran en calidad de detenidos e incomunicados y que al día siguiente comparecieran en su despacho lo que así se hizo. Pero en ese momento el herido ya había dejado de existir”.

LOS TESTIGOS. “Consecuentemente el magistrado había dispuesto averiguaciones, las que realizó la Policía, recibiendo declaraciones de varios vecinos, ratificadas luego en el juzgado”. “Testigo ‘1’ (…) expresó que pudo apreciar cuando una turba de gente, salió de la Facultad arremetiendo contra los policías, que les pedían mesura a los alterados sin conseguirlo, y que uno de los funcionarios fue despojado de su gorra por un proyectil derribándolo, haciendo éste uso de su arma de fuego. Testigo ‘2’ (…) declaró que el funcionario policial les pedía a los gritos a los exaltados que no arrojaran piedras porque si no iba a hacer uso de su arma, lo que finalmente hizo al ser golpeado de frente y por la espalda. Testigo ‘3’ (…) corroboró lo manifestado por la anterior. Testigo ‘4’ (…) manifestó que al salir de un almacén y cuando se encontraba cruzando la calle de Gral Prim y Julio César, un ejército de estudiantes comenzó a apedrear y proferir insultos a los cuatro funcionarios policiales, los que les pedían que no arrojaran piedras, porque si no iban a hacer uso de sus armas, lo que no fue atendido por aquellos que derribaron a un oficial con uno de los proyectiles que arrojaron. Que entonces aquel hizo uso de su arma, escapando ella milagrosamente de ser alcanzada por los objetos que arrojaban los estudiantes, ya que los mismos le pasaron muy próximos. Testigo ‘5’ (…) manifestó  que vio cuando los policías fueron recibidos por una gran cantidad de exaltados estudiantes, a pedradas e insultos y que uno de los funcionarios, recién luego de mucho pedir que no les arrojaran más piedras hizo uso de su arma, con el resultado conocido. Testigo ‘6’ dijo que cuando llegó la Policía al lugar una cantidad de estudiantes, había salido del predio de la Facultad y se dirigían por Gral Prim al oeste, y al ver a los funcionarios volvieron a la Facultad, desde donde comenzaron a arrojar piedras a los policías, que luego abrieron el portón y salieron nuevamente a la vía pública y siempre llevando el ataque con piedras y otros objetos, hacían retroceder a los funcionarios, hasta que al llegar entre Marco Bruto y Julio César por Gral Prim, uno de los estudiantes cayó herido. Testigo ‘7’ (…) expresó que ese día, al parecer estudiantes de otros lugares llegaron hasta frente al portón del predio donde se encuentra ubicada la Facultad de Veterinaria, reuniéndose todos para salir a manifestar en un número aproximado a 200. Que a la llegada de cuatro policías uniformados los mismos aumentaron más aun los desórdenes con gritos, para comenzar a arrojar piedras, gomas de autos que más tarde encendieron en la puerta de dicha casa de estudios, hondas que utilizaban con proyectiles tales como piedras o trozos de metal, contra los policías, los que no pudieron ni siquiera alejarse del lugar ya que fueron rápidamente rodeados por distintos grupos que formaron los manifestantes viendo que de ellos pudieron salir tres que ocultándose tras los árboles del ornato público se protegían de los proyectiles, no así uno de ellos que reconoce como al oficial, al que habían arrojado al suelo y no le permitían levantarse, mientras que había perdido la gorra que finalmente se llevaron con ellos los estudiantes. Testigo ‘8’ (…) confirma lo declarado más arriba y agrega que el oficial al retroceder gritaba que lo único que él quería era restablecer el orden y que por favor no lo agredieran y no les pasaría nada que él también era estudiante y tenía una madre y hermana. Pero que lejos de acatar este pedido, repetían los atropellos contra los policías. Testigo ‘9’ (…) corroboró lo manifestado por los declarantes anteriores, agregando que tuvo que bajar la cortina de su negocio ante el riesgo que corría de que le rompieran la vidriera a pedradas y que luego ingresó al local por temor a ser lesionado”.

Agrega Merica que “las declaraciones de los policías involucrados coincidieron con las de los testigos”, y que “a pesar de la contundencia de las declaraciones que probaban que el oficial había hecho uso de su arma impulsado por un legítimo derecho a defender su vida el magistrado actuante no lo entendió así y lo procesó por homicidio”.

Foto de La Republica.
¿QUIEN ERA LIBER WALTER ARCE RISOTTO?  “Cabe agregar que Líber Arce era afiliado a la U.J.C. (Unión de Juventudes Comunistas) desde el 07-06-958, carnet Nr. 664, sector Arquitectura, según figura en la página 27 de la publicación Nr. 161 de marzo de 1962, del ‘Secretariado de Estudio de Publicaciones MONDEL’. También es importante destacar que al momento de su muerte ya tenía treinta años y averiguaciones realizadas en ese entonces, determinaron que había estado inscripto en otras varias facultades,  en las que nunca había rendido un examen y que su actividad real era la de feriante, ayudando a su padre en esa tarea.  No quedaron dudas por tal motivo que había concurrido a la Facultad de Veterinaria solamente para causar estragos, ya que en ese centro universitario ni siquiera estaba inscripto. Asimismo, informaciones proporcionadas por fuentes confiables, establecieron que  había viajado a Moscú en donde fue alumno de la tristemente célebre Escuela ‘Patricio Lumumba’ que preparaba a los jóvenes en tareas de agitación, figurando en su pasaporte su pasaje por Praga”, escribió Merica.

“La gorra del oficial fue exhibida luego como trofeo de guerra en la Universidad  durante días, lo que confirmaba que había sido agredido, ya que solo así podía haberse desprendido de ella”.

¿POR LA ESPALDA? Agrega el texto citado que afirmar que Arce recibió un tiro por la espalda es una mentira y una “barbaridad”. “Nunca ese elemento fue siquiera mencionado por la sencilla razón de que se trata de una burda mentira la que sirve para confirmar (como ) van deformando las historias verdaderas quitando o agregando lo que sirve a sus fines” y agrega el diagnóstico médico del Departamento de Emergencia del Hospital de Clínicas, “herida de bala, entrada raíz muslo izquierdo. Salida región surpra pubica derecha”, lo que la autopsia después confirmó. “Con esto queda probado no solo que no fue baleado por la espalda sino que el proyectil tuvo una trayectoria ascendente, ya que el agredido policía disparó desde el piso” al que cayó “al recibir una segunda pedrada”.

En un artículo aparecido en La República el 14 de agosto de 2006 se afirma que entre los manifestantes de aquel día estaba Héctor Lescano, actual ministro de Turismo y Deporte.

En estos días en que Arce es presentado como mártir, viene bien compartir el estudio de Uruguay Merica, pues es esclarecedor y alumbra algunas historias que lo que menos tienen en luz.

Líber del Fuerte.        

2 comentarios:

ANDRES ESTEBAN dijo...

MUY BUENO TU ARTICULO QUERIDO AMIGO DE FACEBOOK

Liber del Fuerte dijo...

Andres, gracias. Todos los días de lunes a viernes trato de escribir algo que sea util.

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