20 septiembre 2011

EN HAITÍ NO HUBO VIOLACIÓN, PERO AHORA SE INVESTIGA ABUSO EN EL CONGO.


La justicia militar determinó que los cinco marinos involucrados en un caso de abuso sexual no violaron al joven haitiano de 18 años, sin embargo el juez Washington Vigliola que atiende la causa procesó a los cinco uniformados y se encuentran recluidos en locales de la Armada Nacional. El dictamen del juez Vigliola coincide con la conclusión a la que arribó la ONU, pero ni ésta ni la Armada Nacional interrogaron al joven.


Las imputaciones que pesan sobre los militares es la siguiente: uno por “omisión en el servicio”, a los otros cuatro “desobediencia” y a uno de estos se le sumó “abandono de servicio”.
Disciplina y valores, los pilares sin los cuales las
instituciones militares pierden sentido.

El Código del Proceso Militar prevé para delitos como los mencionados, penas de cuatro meses y cuatro años de prisión.

“CONDUCTAS HUMANAS VARONILES”. La abogada de los marinos, Dra. Teresa Beltrán, dijo que no hubo contradicciones en las declaraciones de los indagados y que todos ellos “desobedecieron preceptos principales de las normativas internacionales en cuanto a tener un buen relacionamiento con los lugareños”. Precisó que la idea de arremeter contra el joven no fue de nadie en particular sino una iniciativa colectiva.

“Son conductas humanas, varoniles generalmente, de hacer ciertas bromas, que si bien no es la calificación más adecuada, en definitiva resume la situación”, dijo Beltrán.

JUSTICIA PENAL. La justicia penal interviene debido a la denuncia que presentó el Ministerio de Defensa. Su actuación correrá por carriles separados a la justicia militar debido a que ésta última se ocupa de delitos militares únicamente. Se indagarán a los acusados pero previamente debe hacer lo propio con la víctima lo que quizá se concrete a través de una videoconferencia desde Haití, un mecanismo frecuente para interrogar a personas que viven en otros países o continentes.

PRESUNTO ABUSO EN EL CONGO. El Observador informa hoy que mientras todo esto ocurre como consecuencia del actuar de los militares en Haití, la justicia militar investiga otro presunto abuso, esta vez contra una joven agoleña y los señalados como eventuales responsables son dos militares del Ejército Nacional en la Misión de Paz de la ONU en el Congo.

El presidente del Supremo Tribunal Militar, general retirado Julio Halty, explicó que este “es un caso diferente” al de Haití y que “se está procesando hace tiempo”, sin la repercusión pública ni la intervención de la ONU ni la justicia congoleña.

Llama la atención que mientras la justicia militar falló y procesó en 48 horas a los cinco militares en Haití, no se ha resuelto nada sobre el presunto abuso en el Congo cuya investigación lleva mucho más tiempo y el hecho se denunció antes que el de Haití. También se recuerda que la justicia militar aún no se ha fallado sobre el capitán de navío Álvaro Bacqué, procesado por la justicia penal por fraude (maniobra con vales de combustible).
Soldados uruguayos en el Congo. El abuso de unos pocos
perjudica al contingente entero y nos daña como país.
(Foto de el mundo.es)

CONCLUSIONES. Primero. La velocidad con que se manejó el presunto abuso de militares sobre un joven haitiano deja la horrible sensación de que en realidad no se buscó la verdad ni la justicia sino el rápido diligenciamiento y procesamiento para calmar a una opinión pública indignada y avergonzada por la imagen que los marinos dejaron de Uruguay en el mundo entero.

Segundo. Sale a luz ahora un caso de posible abuso contra una ciudadana congoleña sobre el cual la justicia no se ha pronunciado aún a pesar de haber ocurrido antes que el escándalo en Haití. Según trascendió, el abuso en el Congo se conoció por una denuncia de un militar uruguayo y está claro que no tuvo el impacto internacional ni nacional que el caso haitiano, y esto ha hecho que el pronunciamiento de la justicia esté pendiente, lo que reafirma lo dicho en el numeral primero en cuanto a la velocidad del pronunciamiento judicial fue para calmar a la opinión pública.

Tercero. La justicia militar no comprobó violación. ¿Cómo pudo descartar esa posibilidad sin indagar a la víctima y sin los estudios médicos imprescindibles para determinar que la hubo o no?

Cuarto. Los militares, por la naturaleza misma de su función, especialmente en un país extranjero, deben tener un comportamiento inmaculado por lo que no debería haber lugar a conductas indecorosas ni comportamientos con connotaciones sexuales.

Quinto. Cuando el presunto abuso contra un joven haitiano salió a luz, el jefe de Relaciones Públicas de la Armada Sergio Bique, dijo que se trataba no de una violación sino de “una broma de mal gusto, en mal momento y mal lugar”. Ayer la abogada Dra. Beltrán, reiteró el concepto explicando que la conducta de los militares responde a  “conductas humanas, varoniles generalmente, de hacer ciertas bromas (…)”. ¿Cuál es concepto de “broma” en la jerga militar?

Y sexto. Parece que fuera de Perogrullo pero hay ciertos límites que no deben pasarse y, reitero, los militares por la tarea que cumplen deben tener especial cuidado en esos límites, especialmente cuando están en el exterior. Los mandos militares aquí deberían ser más exigentes en la selección del personal que envían pues ha quedado en claro que cada soldado es una suerte de embajador y los errores que alguno de ellos pueda cometer repercute en todo el contingente y en el país. Comportamientos que pueden ser considerados como bromas, dejan de serlo cuando la dignidad de terceros está en juego.

Líber del Fuerte.

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